La simulación de negocios se ha convertido, en sí misma, en una potente herramienta de evaluación de las capacidades y competencias individuales y/o grupales para los miembros de una organización.
Por la dinámica que genera la simulación, los participantes se ven desafiados a responder ante situaciones cuasi reales de negocios, como lo harían en situaciones similares en la realidad. En ese entorno, una observación de sus conductas, decisiones e interacciones genera una oportunidad única para conocer y evaluar a los participantes en sus competencias y capacidades presentes y futuras.
Las actividades con simulación pueden ser diseñadas solo para evaluación o para capacitación y assessment. En el caso que se utilice para assessment, el diseño implicará entre otras cuestiones, contar con la presencia de observadores especializados (internos o externos), definir criterios de evaluación, etc.
Este uso de la simulación se puede complementar con otras herramientas de evaluación como entrevistas, tests, ejercicios o juegos vivenciales, etc.